Nadie esperaba que el niño fuera el héroe de la noche. Detallemos lo hechos:
Se anunciaban las plantillas titulares de los equipos y Torres no estaba en la lista. Cada vez que una cámara enfocaba su imagen parecía tranquilo. Un gesto serio aunque con una pequeña sonrisa, entonces él ya sabía la noche que iba a hacer.
Los blaugranas marcaban dos goles y al Chelsea no le daba tiempo a respirar, pero Fernando no cambiaba el gesto, pensaba, intuía o sabía que iban a estar en la final.
Ramires marcaba y su sonrisa iba tomando una forma más visible, aunque no llegó a su mejor punto hasta que Messi falló su penalti.
Se preparaba el cambio y al instante Torres pisaba el césped del Camp Nou.
Últimos momentos del partido y el Barça, pensando ya solamente en meter un gol, descuidaba la defensa. Este momento lo aprovechaba torres a la perfección, veía como su equipo robaba la pelota y un esplendido pase llegaba a sus botas, y entonces pensó esta es la mía, miro fijamente a Valdés y intuyendo otra vez el partido aprovecho su mala salida para quitárselo de encima. Solo le quedaba la portería y mientras pensaba en su celebración metía su golito, el más decisivo del partido, el que elimino definitivamente a los cules, esfumando sus sueños.
Gonzalo Vila
@GonzaloVila9
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